ESTIMADO SEÑOR…

Estimado señor:
En primer lugar le tengo que agradecer el haberme dejado pasar la noche en vuestra morada, la habitación en la que me alojé era sumamente acogedora, pero la verdad es que no he podido dormir muy bien, últimamente tengo un sueño muy ligero. Esta noche a eso de las tres de la madrugada, harta ya de intentar dormir, decidí salir a dar una vuelta. Por el camino me encontré a vuestra ama de llaves, que estaba ocupada con los preparativos de nuestra cacería de mañana. Me recomendó que esperara en el salón principal mientras me traía un remedio casero contra el insomnio.
Supongo que se preguntará para que le escribo toda esta información sin sentido, el caso es que quiero llegar al momento en el que me encontraba en el salón intentando mentalizarme de que me tenía que beber aquel brebaje negruzco que me había traído la amable ama de llaves, cuando al acercarme a la ventana vi reflejado en el cristal el grande y hermoso cuadro que preside la mesa. Creí reconocer a su mujer y a usted, pero me fijé en el hombre que estaba al lado suyo. Nunca lo había visto, no es que quiera inmiscuirme en su vida, lógicamente no conozco a todos sus familiares, pero ¿cómo decirlo? Me sentí inmediatamente hipnotizada por él. Imagínese el susto que me llevé al verle en la puerta. No dijo nada, solo sonrió y dejó un libro en la mesa. No pone título y al intentar abrirlo no pude.
Espero que después de leer pacientemente mis palabras tenga la bondad de esclarecer estas dudas que no me dejan tranquila.
Un saludo.

                                                                                                         Paula Pinilla Baile 4ºC

Querida Paula:
Espero que la infusión que preparó para ti el ama de llaves sirviese realmente para su propósito. No me gustaría verte cansada, pobre mujer. En cuanto al tema del cuadro… Es una historia larga y enrevesada, por lo que no es mi intención aburrirte con los detalles. Aquel chico es mi hermano pequeño. Perdimos el contacto hace mucho tiempo. A saber qué es ahora del pobre diablillo. El motivo por el que conservo la fotografía es un misterio para mí. Tal vez debería deshacerme de ella.
Estoy seguro de que la razón de su “visita” se debe a que el ama de llaves en realmente una estupenda curandera. La infusión debió hacerte efecto inmediato y quedaste dormida en el acto. Todo aquello fue un sueño, querida. Nada más que un sueño. Sin embargo, necesito hablar contigo en persona. Aún tengo algunos temas que tratar contigo. No recordarás por casualidad el título del libro ¿no?
Espero que te encuentres bien, querida.

Con mis mejores deseos, Mycroft.

                                                                                          Paula Pinilla Baile 4ºC